EL LIBRO COMO OBJETO DE JUEGO

Recuerdo que cuando era niña con mi hermano y otros amiguitos nos divertíamos con juguetes de plástico, sólidos en madera y muchos títeres, manipulábamos una plastilina que nos daban en la guardería que venía con un olor delicioso al igual que su sabor sin dejar de lado el color impactante, recuerdo que los libros que más nos gustaban eran los que al abrirlos se levantaban los personajes mediante unas flechas hechas con cartón entonces se movían sus extremidades pero eran muy caros y sólo podíamos disfrutarlos cuando visitábamos a unos primos con un nivel económico mayor al nuestro. También nos encantaba manipular la tierra y la arena, hoy en día a los niños también les encanta jugar con arena y tierra.
Considero que el juego es como una ventana abierta a las emociones. El lenguaje del juego es el de los sentimientos, el juego es visto como una forma de aprendizaje cuanto más si convirtiéramos a los libros como objeto de juego.
¿Cómo podría convertirse el libro como objeto de juego?
Se fabrican y venden cientos de juguetes educativos, bajo la premisa de que enseñarán nuevos hechos conceptos y relaciones, o permitirán el desarrollo de nuevas habilidades. Pero es importante recordar que no sólo se juega para aprender; también se juega para divertirse y distraerse. A los niños les encanta explorar las propiedades de las cosas, manejar objetos de plástico, arena, piedras, arcilla, pintura, imanes y pelotas entre otros. Entretenerse con objetos físicos puede ser divertido e instructivo pensaría que se puede elaborar cuentos hechos con este tipo de materiales para determinadas edades, los niños pueden hacer muchas cosas con arcilla, tubos, bastones, plástico, bloques de madera, trozos de papel, cartones .. y prácticamente con cualquier material que le sirva para construir cosas en este caso crear libros a partir de sus experiencias con el fin de divertir, implicar y cautivar a los pequeños, así iría cambiando la imagen y el concepto que tienen los niños en este momento de los libros. (Catalogados como aburridos), lo que pueden hacer los niños sólo estará limitado por sus propias capacidades de desarrollo, por los recursos que les proporcionemos y por las expectativas que depositemos en ellos. ADRIANA OSPINA.
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